Una grave denuncia de presunta violencia escolar surgida en la ciudad de Temuco, Chile, ha tomado un giro inesperado tras el pronunciamiento de las autoridades del establecimiento involucrado. El caso gira en torno a una estudiante de 10 años, diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA), cuyos padres aseguraron que fue víctima de una brutal golpiza colectiva por parte de decenas de compañeros en el patio de recreo por asistir con una máscara de gato, asociando la agresión a la subcultura de internet conocida como «therian». Sin embargo, la dirección del colegio ha señalado que los registros de las cámaras de seguridad del recinto descartarían que se haya producido una agresión física de tal magnitud.
Los detalles del conflicto y el origen de la acusación
Los hechos se habrían registrado el pasado jueves 18 de junio de 2026 en las dependencias del Instituto Claret de Temuco, durante la jornada previa al inicio del receso por vacaciones de invierno, en la cual los alumnos contaban con la autorización de asistir con vestimentas libres. Según el testimonio público de la madre de la menor, Daniela Retamal, la pequeña decidió llevar una máscara de felino debido a su gusto por estos animales. Al salir al patio durante el recreo, comenzó a ser rodeada por alumnos de diversos cursos que comenzaron a gritarle calificativos como «es una therian» —término empleado para describir a personas que se identifican espiritual o psicológicamente con características de animales—, lo que presuntamente derivó en un asalto masivo de golpes que la dejó policontusa.
Ante la gravedad del relato, la familia interpuso denuncias formales ante el Ministerio Público y la Superintendencia de Educación (Supereduc), entidad que catalogó la situación bajo un estatus de «crítico» y ordenó una inmediata fiscalización en el establecimiento para constatar si se activaron los protocolos de convivencia escolar.
La respuesta del establecimiento a través de las cámaras de seguridad
A pesar del fuerte impacto público de la denuncia, el administrador del Instituto Claret, Juan Carlos Mallea, ofreció declaraciones que matizan sustancialmente la versión de los hechos. El representante del colegio afirmó que, tras activar los protocolos correspondientes y realizar una revisión exhaustiva de las grabaciones de seguridad del patio, no existen pruebas de la supuesta golpiza física masiva denunciada por la apoderada.
De acuerdo con la explicación de Mallea, el registro audiovisual muestra una aglomeración y una breve persecución hacia la alumna, momento en el cual un inspector del patio interviene de forma inmediata al percatarse de la concentración de estudiantes. El administrador del recinto escolar enfatizó que en las imágenes captadas por las cámaras del colegio no se visualiza ninguna clase de agresión física o de golpes hacia la menor, aclarando que, no obstante, las investigaciones internas continuarán su curso reglamentario una vez que concluya el periodo vacacional de invierno para esclarecer la totalidad de los hechos y deslindar responsabilidades.
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